“Ya nadie mira a la luna,
la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.”

Mariano Estrada

“Quisiera encontrar palabras que me permitan censurar a los que ponen el culto a los hombres por encima del culto al Sol.”

Leonardo DaVinci

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Hay dos gigantes en el cielo, antiguos y poderosos titanes, que bajo infinidad de nombres han sido observados, adorados, temidos y santificados. El Sol y la Luna sostienen con su presencia la vida y los tiempos, nos señalan el transcurso de los ciclos y nos hacen ver su inmensa influencia en nuestro mundo de mil maneras diferentes. Cuando experimentamos el Territorio no hay que olvidar como éste se influencia de lo que les sucede a estos dos astros, hay unas leyes, hay una rueda que gira y lo mantiene todo en un eterno devenir. Experimentar el Territorio a la luz de un generoso Sol no tiene nada que ver con hacerlo a la luz de la Luna Llena, o su ausencia en una Luna Nueva. Por ello, los cultos a la Tierra son reverentes con el Sol y la Luna. Faltar el respeto a estos dos viejos titanes no puede traernos nada bueno.

Este artículo está enfocado a la práctica y tiene como base mi experiencia sobre el terreno, y aunque intentaré explicar en profundidad todos los detalles, hay cosas que sólo corresponden a la esfera de la pura intuición y no pueden ser precisadas en su totalidad. Espero ser lo más útil posible.

El Sol

La importancia del Sol está por encima de toda duda. Él nos da su constante calor, aun cuando la meteorología no lo haga parecer; marca el tiempo y condiciona las estaciones con su vagar en la cúpula celeste. Si no fuera por él no existiríamos, la vida como tal sería imposible. Su ciclo está ligado íntimamente con la Tierra, a la que nutre con su calor y la incuba como si de un huevo primordial se tratara, permitiendo la vida y su renovación constante en cada nuevo ciclo.

Tradicionalmente, el Sol marca la apertura de las dos puertas celestiales, los momentos en los que los muertos vienen y van, días sagrados e inmensamente mágicos. Los solsticios de invierno y verano son fechas muy marcadas en mi territorio, su importancia tanto en la magia como la espiritualidad son capitales. El solsticio de invierno es el retorno a lo profundo, la oscuridad y el abrazo de la Madre Tierra. Es el momento en el que el desgobierno y el espíritu que muere con el carnaval, Señor del Inframundo, reinan con más fuerza. El momento en el que se abren las puertas del cielo y todos los espíritus son invitados a resurgir de lo más profundo.

El solsticio de verano es la lluvia dorada del espíritu, cuando se abren las puertas del Inframundo y los espíritus de la naturaleza y los muertos pueden volver a hablarnos, es el primer aviso del retorno a las entrañas de la tierra y el abrazo de la muerte que culmina con su contrario solsticio. Es la caída hacia la tierra y el sacrificio necesario de nuestro astro para completar el ciclo.

Para conectar con el espíritu del Sol es importante ser consciente de cómo es su vagar por el cielo en el territorio en el que estamos. Es importante ser consciente de los tiempos que marca y cómo cambia su presencia con el transcurso de las estaciones, conectar con él es celebrar su caída y su auge, como un viaje que nunca concluye, como una lección de los dioses a los hombres.

Para dirigirse al Sol no hay más que saludarlo con respeto y dirigirnos con humildad ante tan inmenso titán. Aconsejo presentarnos en una ofrenda solemne la primera vez que nos dirijamos a él, como una forma simple de respeto. Las ofrendas al Sol pueden ser infinitas, pero mi experiencia me dice que es amante de las buenas palabras, las canciones y la poesía. Una forma que se ha repetido en numerosas culturas y que fue practicada en la antigüedad son las clásicas libaciones hechas sobre el fuego, símbolo del astro rey que eleva nuestros regalos a su esfera. No está de más decir que las ofrendas al Sol pueden hacerse tanto de día como de noche, pero sus significados y sentidos cambian radicalmente.

La Luna

La Luna es la reina de la noche. Sus ciclos están íntimamente ligados a los mares, la tierra, sus plantas y criaturas. Los espíritus que bajo ella danzan son espíritus antiguos, algunos de los cuales nos pueden enseñar muchos secretos si sabemos escuchar. A diferencia del Sol, la Luna está íntimamente ligada a otros ciclos y misterios, más relacionados con el Destino, los muertos y los espíritus. El Sol abre las puertas, pero la Luna las Regente.

Sus ciclos son más cortos, pero eso nos ha permitido medir el tiempo de una manera más inmediata que con el Sol. Cada una de sus fases tiene su esencia particular, así como sus particularidades y peligros. Mi recomendación es tener mucho cuidado y ser extremadamente sincero al acercarnos a la Luna. Ella lo sabe todo de nosotros y mentirle es inútil, por lo que desde el inicio debemos ser transparentes en nuestro trato.

En las formas de acercarnos le gustan aquellos que conllevan danzas y cantos bajo su luz, también los momentos íntimos de observación y dedicarle unas palabras son gestos agradables a su vista. Lejos de ser un espíritu moral, la Luna acepta bajo su seno a todo aquel que le habla con sinceridad, al margen de lo que haya hecho, sus juicios de valores van por otros sitios. Un rito sencillo de saludo es hincar la rodilla y saludarla con un beso cuando la veamos por primera vez en la noche. Las ofrendas pueden ser de muchos tipos, desde inciensos olorosos hasta sangre derramada en la tierra o el fuego. Cumplid siempre vuestras promesas con ella y ella responderá de vuelta.

Observaciones

Es importante tener en cuenta que estos astros requieren un acercamiento correspondiente a su presencia, pues nuestro contacto es constante con ellos. Es importante que si nos unimos a celebrar sus ritos, ciclos y misterios llevemos el correspondiente calendario y lo cumplamos con rigor. A nadie le gustan los amigos que sólo lo son por interés, por lo que si vamos a interactuar con estos númenes de una manera profunda, es importante ser observador y estar atento a los ciclos que marcan.

Su influencia en el territorio es crucial para comprenderlo en su totalidad, por ello es aconsejable que estéis atentos a sus señales y cómo interactuan las diferentes fases de la Luna, así como las diferentes estaciones del Sol sobre un lugar.

Las diferentes tradiciones tienen diversas formas de llamar y denominar a estos astros. Los nombres son muchos y sólo deben ser utilizados cuando ha sido el espíritu mismo quien nos lo ha revelado, ese es mi consejo. Por ello, aconsejo dirigirse a estos astros bajo el nombre genérico de vuestra lengua nativa.

Carlos Sánchez

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